La Muralla de Huesca
Rodeando el Casco Antiguo de la ciudad se levanta la muralla de Huesca, construida hacia el siglo IX, de la que quedan algunos restos bastante deteriorados.
Fue construida por los musulmanes; quienes al asentarse en Huesca ya se encontraron con la existencia de un núcleo fortificado de época Ibero-Romana, en la parte alta de la ciudad (Alcazaba Vieja). El gobernador Amrus recibió, en el año 874-875 la orden del califa de Córdoba de amurallar la ciudad. A partir del siglo X, el crecimiento de la ciudad, con nuevos barrios o arrabales extramuros, obligó a construir un tercer cinturón defensivo de tierra. Con un perímetro de unos 2000 metros aproximadamente, su trazado coincidía con las calles Coso Alto, Coso Bajo y Joaquín Costa.
De sus casi 100 torres se conserva únicamente la del Septentrión, remodelada según estilo gótico. Estas torres estaban separadas 22 metros entre sí.
En la muralla había 7 puertas, las más importantes orientadas hacia los cuatro puntos cardinales.
