A 3 km de Huesca se encuentra la Ermita de Loreto, podemos ir hasta ella andando en un paseo que entre ida y vuelta nos tomará aproximadamente una hora y media a paso tranquilo. Al llegar al santuario podremos descansar a la sombra y refrescarnos en la fuente.
Bajo la advocación del patrón de la ciudad, San Lorenzo, se asienta este santuario sobre lo que fuera un antiguo puebo o villa, llamado Loret y Lauret. Cuenta la tradición que hacia el sigllo II, en esta ubicación vivían Santa Paciencia y San Orencio, padres de San Lorenzo y de su hermano San Orencio.
Las primeras noticias que tenemos de su existencia datan del siglo XII. La iglesia pertenecía a la Real Casa de Montearagón. Fue reedificada en 1387 a instancias de papa Clemente VII. Felipe II promovió en Loreto la fundación de un convento de Agustinos Calzados en 1594. El edificio actual, construido por Juan Torres, proviene de 1740 y su fachada herreriana, trazada por Jerónimo Segura Bocanegra, fue concluida por Gabriel Rubio en 1765. Se trata de una construcción mixta de sillería y ladrillo.
En el camino que lleva de Huesca a la Ermita de Loreto, un monumento con una inscripción, indica el lugar en el que, según la tradición, Santa Paciencia espera a aSan Lorenzo y su hermano a la vuelta del colegio. A los pies de este monumento, un amontonamiento de piedras, dice la creencia popular, que aquel peregrino que tome una piedra al principio del camino y allí la deposite, verá satisfecha su plegaria.
Se celebran dos romerías a este santuario, una cada día 1 de Mayo y, otra, la famosa romería de los "siete lugares", a la que acuden tradicionalmente desde Cuarte, Banariés, Huerrios, Alerre, Chimillas, Banastas y Yéqueda, el segundo domingo de Mayo.